Aplicación de tecnologías de la información y la comunicación en el diagnóstico, monitorización y tratamiento de los adultos mayores en entornos clínicos
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Authors
Valdés Aragonés, Myriam
Advisors
Pérez Rodríguez, Rodrigo
Editors
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INTRODUCCIÓN
La transición demográfica que experimenta nuestro país puede considerarse un logro, pero también representa un desafío para los sistemas sanitarios. Según estimaciones del Instituto Nacional de Estadística, para el año 2055 más del 30,5 % de la población tendrá más de 65 años.
Este envejecimiento conlleva un incremento del gasto sanitario que no se relaciona únicamente con la edad, sino principalmente con la pérdida funcional, los estados de dependencia y los años vividos con mala salud, factores que en gran medida son prevenibles. El estado funcional se considera uno de los mejores indicadores de la salud general y predice los resultados adversos en las personas mayores con mayor precisión que la propia morbilidad. Por ello, los sistemas sanitarios deberían centrarse en la preservación de la función, la prevención, el cuidado y la atención continuada de los adultos mayores, más que en el tratamiento exclusivo de la enfermedad, y por lo tanto en mejorar los estados de fragilidad.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) describe la fragilidad como “el declive progresivo de los sistemas fisiológicos asociado al envejecimiento, que resulta en una reducción de las capacidades físicas y mentales de la persona mayor, confiriéndole una elevada vulnerabilidad ante estresores y aumentando el riesgo de eventos adversos para la salud”, tales como caídas, hospitalización, institucionalización, muerte y un mayor uso de recursos sanitarios. La fragilidad constituye un proceso dinámico con transiciones bidireccionales: desde la robustez hasta la fragilidad, pero también en sentido inverso, desde estados frágiles hacia estados de robustez. Por ello, la detección temprana de alteraciones en el estado de fragilidad resulta esencial para implementar intervenciones clínicas oportunas y prevenir su progresión hacia la discapacidad.
La prevalencia de fragilidad varía según el nivel asistencial en el que se evalúe y varía según la escala utilizada para su medición, probablemente porque midan diferentes constructos de la fragilidad.
En este contexto, las nuevas tecnologías desempeñan un papel clave en la transformación de la atención sanitaria, tanto dentro como fuera de las instituciones. El avance tecnológico en la atención geriátrica ofrece un panorama prometedor, con un enfoque centrado en la prevención, el diagnóstico y la mitigación de la fragilidad. La integración de diversas herramientas tecnológicas permite abordar de manera integral las múltiples dimensiones de la fragilidad, desde la función física y cognitiva hasta el bienestar general de los pacientes.
En este marco, se desarrolló el ecosistema tecnológico FACET (FrAilty Care and wEll funcTion),
diseñado para recopilar datos clínicos en el domicilio y ponerlos a disposición del equipo médico, con el fin de facilitar una intervención temprana y evitar la progresión hacia estados más severos de fragilidad.
OBJETIVOS:
El objetivo primario de este estudio fue evaluar si el ecosistema tecnológico FACET previene la progresión de la fragilidad y mejora el estado de fragilidad, de acuerdo con los criterios fenotípicos de fragilidad de Fried, la escala FRAIL y la Escala de Rasgos de Fragilidad-5 (Frailty Trait Scale, FTS 5) a los 3 y 6 meses de seguimiento. Planteando dos preguntas:
Considerando que la VGI es la mejor herramienta para diseñar planes de tratamiento de la fragilidad, ¿puede un sistema de monitorización remoto como soporte a la VGI evitar la progresión de fragilidad?
Considerando que la VGI permite realizar un plan de tratamiento multimodal individualizado para las personas mayores frágiles y que su abordaje permite la reversión de fragilidad a estados de robustez, ¿puede un sistema de monitorización remoto como soporte a la VGI revertir la fragilidad?
Además, se establecen una serie de objetivos secundarios: evaluar si el ecosistema tecnológico FACET mejora el rendimiento físico, cognitivo, afectivo, nutricional, calidad de vida, número de caídas y recursos sanitarios.
MÉTODOS:
Este ensayo clínico aleatorizado incluyó a 90 adultos mayores de 70 años o más que cumplían dos o más criterios del fenotipo de fragilidad de Fried, presentaban cuatro o más comorbilidades y recibían supervisión domiciliaria. El estudio se llevó a cabo entre agosto de 2018 y junio de 2019 en las consultas externas de geriatría del Hospital Universitario de Getafe y del Hospital Universitario de Albacete. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a un grupo control que recibió el tratamiento estándar y a un grupo de intervención que recibió el tratamiento estándar junto con el sistema de monitorización domiciliaria FACET. El sistema monitorizó pruebas funcionales en el domicilio (velocidad de la marcha, prueba de levantarse de la silla, estado de fragilidad y peso). Los resultados se evaluaron mediante modelos de regresión lineal multivariante para las variables de respuesta continuas y modelos logísticos multivariantes para las variables de respuesta dicotómicas. Se consideró estadísticamente significativo un valor de p < 0,05.
RESULTADOS:
Se evaluaron un total de 281 sujetos, de los cuales se excluyeron 191 al no cumplir criterios de inclusión, rechazar participar o por otras razones. Se reclutaron finalmente 90 participantes atendiendo a los criterios de elegibilidad, 45 participantes del Complejo Hospitalario Universitario de Albacete, y 45 del Hospital Universitario de Getafe.
La edad media de los participantes del estudio fue de 82.33 años (DE 5.91). Con respecto al género existía un predominio de mujeres en la muestra, sólo 25 participantes fueron hombres lo que supone un 27.78% de la muestra. La mayoría de los participantes no tenían estudios (35.96%) o sólo poseían el título de educación primaria (48.31%). Existía un elevado porcentaje de analfabetización
tecnológica, la mayoría de los participantes nunca habían utilizado las nuevas tecnologías (62.9%), aunque también había un porcentaje considerable de participantes que realizaba un uso diario de las mismas (24.7%). La mayoría de los participantes presentaban un alto índice de comorbilidad 5.43 enfermedades (DE 1.83), sin existir diferencias significativas entre los grupos estudiados. Al mismo tiempo presentaban una alta tasa de polifarmacia con una media de 9.44 fármacos (DE 3.74) sin diferencias entre ambos grupos de estudio. Atendiendo a las características sobre la función de los participantes, se halló un índice de Barthel de 94.1 (DE 3.1) y un FAQ de 5.92 (DE 6.90). En relación al rendimiento físico los participantes presentaban un SPPB de 7.21 (DE 2.54), una velocidad de la marcha de 0.71 m/seg (DE 0.22), Chair Stand test 5.06 (DE 5.27) y un test Up and Go 1.27 (DE 6.23). En la muestra se objetivó una baja prevalencia de deterioro cognitivo, presentando los participantes un MMSE de media de 26.81 puntos (DE 3.04), una fluidez semántica de media de 12.02 (DE 4.34), test del reloj 8.59 (DE 1.77). Del mismo modo, también hay una baja prevalencia de depresión en la muestra del estudio, con un Yesavage de 5.19 (DE 3.66). Desde el punto de vista nutricional, los participantes presentaban un buen estado nutricional, con una media de 24.63 puntos (DE 3.73). La fragilidad fue medida por 3 escalas, Linda Fried con un 50% de frágiles y un 50% de prefrágiles, según los criterios de inclusión y exclusión; Frail Scale con una puntuación media de 1.82 criterios (DE 1.10); FTS-5 cuya puntuación media fue de 22.89 puntos (DE 6.14).La prevención de fragilidad se evaluó midiendo empeoramiento en 2.5 puntos o más en la escala FTS-5 y empeoramiento de 1 punto en la escala FRAIL y los criterios fenotípicos de Fried. Con la escala FTS-5 se observó una reducción del 77% en el riesgo de deterioro, con una tendencia cercana a la significación estadística (p=0.06) a los 3 meses en el grupo de intervención. Esta reducción alcanzó significación estadística a los 6 meses de seguimiento, con una disminución del 74% en el riesgo de deterioro (p=0.04). Al analizar los datos basándonos en un empeoramiento de 1 punto según los criterios de fragilidad de Fried, los resultados mostraron que el grupo de intervención tuvo un 92% menos de probabilidad de empeoramiento en comparación con el grupo control a los 6 meses de seguimiento (p=0.02).
Si analizamos los datos basándonos en el empeoramiento de 1 punto según la escala Frail, los resultados obtenidos no fueron significativos. No se observaron cambios significativos entre el mes 3 y el mes 6 en ninguna de las escalas de fragilidad utilizadas. También analizamos las transiciones de no frágil a frágil según FTS-5 y de prefrágil a frágil cuando se utilizaron los criterios de fenotipo de fragilidad de Fried y la escala Frail, sin encontrar diferencias estadísticamente significativas.
La mejoría de fragilidad se evaluó de 3 maneras diferentes. 1) Midiendo mejoría en 2.5 puntos o más en la escala FTS-5 y mejoría de 1 punto en la escala Frail y los criterios fenotípicos de Fried. Con la escala FTS-5 se observó una mayor probabilidad de mejora en el estado de fragilidad en el grupo
de intervención a los 3 meses con un OR de 4.16 (p=0.004). Estos beneficios se mantuvieron a los 6 meses, con un OR de 2.63 (p=0.047). Según los criterios fenotípicos de fragilidad de Fried, se observó una mejora en el grupo de intervención en comparación con el grupo control, con un OR de 4.50 (p=0.03) a los 3 meses de seguimiento. Sin embargo, esta mejora no se observó en el
seguimiento a los 6 meses. En la escala Frail no se obtuvieron resultados significativos a lo largo de los 6 meses. Tampoco se obtuvieron resultados significativos entre la evaluación del mes 3 y el mes
6 con ninguna de las escalas de fragilidad. 2) Midiendo cambios netos en las puntuaciones de las diferentes escalas de fragilidad. La mejoría promedio en los Criterios Fenotípicos de Fried fue marginalmente mayor en el grupo de intervención a los 3 meses, una mejoría de 0.34 puntos (p=0.09) y a los 6 meses una mejoría de 0.42 puntos, (p=0.06). Sin obtener resultados significativos entre los 3 y los 6 meses de seguimiento. La mejoría con la escala FTS-5 alcanzó significación estadística, tanto a los 3 meses con una mejoría de 2.85 puntos (p=0.005) como a los 6 meses con una mejoría de 2.10 (p=0.04). Sin obtener significancia estadística entre los meses 3 y 6 de seguimiento. Según la escala Frail, se observa una mejoría de 0.54 puntos a los 6 meses de la intervención con significancia estadística (p=0.04), sin observarse esa mejoría a los 3 meses de la intervención. Entre los 3 y 6 meses de seguimiento, se observa una tendencia a la mejoría en la puntuación de la escala Frail de 0.36 puntos (p=0.07). 3) Midiendo las transiciones de frágil a no frágil según el FTS-5 y de frágil a prefrágil o robusto, o de prefrágil a robusto según los Criterios Fenotípicos de Fried y escala Frail. No se observaron resultados estadísticamente significativos a los 3 o 6 meses de seguimiento en las transiciones de frágil a no frágil según FTS-5. Sin embargo, al
analizar las transiciones según los Criterios Fenotípicos de Fried, los resultados indicaron una mayor probabilidad de mejora en el estado de fragilidad en el grupo de intervención en comparación con el grupo control, con un OR de 3.10 (p=0.049). Estos beneficios no se mantuvieron a los 6 meses, con un OR de 1.50 (p=0.44). Respecto a la evaluación con la escala Frail a lo largo de los 6 meses de
seguimiento no se observaron diferencias significativas entre ambos grupos.
La Escala de Depresión Geriátrica (GDS), fue la utilizada para medir los cambios en la esfera afectiva.
Los resultados mostraron que el grupo intervención tiene un 71% menos de probabilidad de presentar depresión según la escala GDS entre el mes 3 y el mes 6 de seguimiento, siendo estadísticamente significativo (p=0,03). Observamos una mejoría significativa en la puntuación neta de calidad de vida medida por EURO-QL-5D-5L en el grupo intervención (p=0.033). Respecto a la
evaluación de las caídas los resultados muestran que tras la intervención, hay un 29% menos de caedores en el grupo intervención frente al grupo control. Sin encontrarse diferencias significativas en el número de caídas.
No se obtuvieron resultados significativos en el rendimiento cognitivo a los 6 meses de intervención medido por Mini-Mental State Examination, fluidez semántica y test del reloj.
Respecto al estado nutricional no se obtuvieron resultados significativos según la escala MNA.
Tampoco se obtuvieron resultados significativos en el uso de recursos sanitarios a lo largo del estudio.
CONCLUSIONES
El ecosistema tecnológico FACET constituye una propuesta innovadora en el ámbito de la atención a las personas mayores con un mayor riesgo de desarrollar discapacidad, el paciente frágil. Se trata del primer sistema que integra una valoración geriátrica integral apoyada en diversas soluciones tecnológicas. Su diseño permite la detección temprana de cambios sutiles en indicadores de alta
relevancia clínica y valor predictivo, generando alertas automatizadas que desencadenan intervenciones médicas dirigidas a prevenir la progresión hacia estados más severos de fragilidad, discapacidad y dependencia.
Los resultados de esta tesis demuestran que la monitorización mediante el ecosistema FACET mejora de forma significativa el estado de fragilidad en adultos mayores prefrágiles y frágiles, evidenciado por una reducción de 2.5 puntos en la escala FTS-5, así como una mejora de 1 punto en los Criterios Fenotípicos de Fried a los 3 meses de la intervención, manteniéndose a lo largo del
tiempo, con tendencia a moderar su impacto. Asimismo, se constata una mejoría en la puntuación neta de fragilidad, evaluada por FTS-5, y por la escala FRAIL a los 6 meses de la intervención. Se observa, además, una tendencia positiva en la puntuación neta de los Criterios Fenotípicos de Fried.
De igual modo, el ecosistema FACET previno la evolución hacia peores estados de fragilidadmedido por incrementos de 2.5 puntos en la escala FTS-5 o de 1 punto en los criterios Fenotípicos de Fried a los 6 meses de la intervención, aunque los resultados no son tan buenos.
Todos estos efectos se mostraron precozmente en el caso de los participantes que usaron la tecnología. Así, gran parte de las diferencias se observaron a los tres meses de seguimiento, y tendían a igualarse a los seis meses.
En cuanto a las herramientas de evaluación, la escala FTS-5 se posiciona como la más sensible para captar cambios en el estado de fragilidad, debido a su carácter continuo y enfoque multisistémico.
Más allá del estado de fragilidad, la intervención con FACET mostró efectos beneficiosos en variables complementarias: se observó una mejoría en el estado afectivo, evaluado mediante la escala de Yesavage (versión de 15 ítems), entre los 3 y 6 meses de intervención, así como una disminución en el número de participantes caedores durante el mismo periodo, en concordancia con la mejora del estado de fragilidad.
Por otro lado, aunque no se encontraron diferencias significativas entre ambos grupos en cuanto al rendimiento físico, el estado nutricional y la calidad de vida, se observó una mejoría en estas variables tras el estudio, especialmente en el grupo de intervención. Sin embargo, dado que también se evidenciaron mejoras en el grupo control, dichas diferencias no alcanzaron significación estadística en el análisis comparativo entre grupos. En contraste, no se evidenciaron cambios
significativos en la función cognitiva, el número global de caídas ni en el uso de recursos sanitarios.
Es fundamental destacar que si bien los beneficios observados no pueden atribuirse exclusivamente al componente tecnológico, sino que resultan de la sinergia entre la monitorización continua y la intervención clínica especializada, los hallazgos evidencian una mejoría en los resultados con el uso de la plataforma FACET frente al abordaje tradicional.
Los hallazgos de esta investigación resaltan la importancia de integrar tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en modelos asistenciales centrados en la persona, superando la visión de las TIC como soluciones independientes. La evidencia existente apoya que la simple
monitorización, sin una respuesta clínica asociada, tiene un impacto limitado en los resultados de salud y que solo cuando se combina con una intervención resulta efectiva.
Por otro lado, cabe destacar que este estudio ha contribuido a cerrar la brecha científica existente en este ámbito, mediante una evaluación integral de los participantes y la implementación de intervenciones individualizadas y centradas en la persona. Asimismo, se logró integrar tecnologías adaptadas no solo a las necesidades de los adultos mayores, sino también a sus capacidades, lo que
se refleja en la baja tasa de abandono del estudio. . Además, los dispositivos desarrollados
demostraron una alta precisión en la medición de los parámetros para los que fueron diseñados, y mostraron excelentes niveles de usabilidad y aceptabilidad por parte de los usuarios.
Finalmente, se subraya la necesidad de desarrollar estudios con muestras más amplias, periodos de seguimiento más prolongados y nuevas funcionalidades que permitan profundizar en el conocimiento sobre la eficacia, sostenibilidad e impacto clínico del ecosistema tecnológico FACET, y evaluar su integración en modelos asistenciales innovadores y centrados en la atención a la persona mayor.
Description
Tesis inédita presentada en la Universidad Europea de Madrid. Escuela de Doctorado e Investigación. Programa de Doctorado en Biomedicina y Ciencias de la Salud
UNESCO Subjects
Keywords
Bibliographic reference
Valdés Aragonés, M. (2026). Aplicación de tecnologías de la información y la comunicación en el diagnóstico, monitorización y tratamiento de los adultos mayores en entornos clínicos. [Tesis doctoral, Universidad Europea de Madrid]. ABACUS Repositorio de Producción Científica. https://hdl.handle.net/11268/17388







